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La libertad es un ingrediente esencial para experimentar felicidad. Cuando hay amor y respeto verdaderos hacia los demás, de forma automática la persona utiliza su libertad con un sentido de responsabilidad; sabe no infringir en los derechos de otro ya que entiende que el otro también tiene sus derechos, tiene un papel que interpretar, tiene un valor y por encima de todo, también tiene su derecho a la libertad. Una persona irresponsable nunca es libre; irresponsable significa el que usa de forma incorrecta su propia libertad o restringe la libertad de los demás debido al egoísmo o al ego.  Tal persona nunca se va a experimentar libre ya que tiene que experimentar las consecuencias y el efecto de tal actitud y tales acciones.

Las consecuencias pueden venir en la forma de soledad, vacío interior, falta de amor, depresión, etc. La libertad y la responsabilidad son las dos caras de la misma moneda y son absolutamente inseparables. Es una regla fundamental de todas las relaciones e interacciones humanas. En otras palabras, es la conocida ley del karma, que enunciada de una forma sencilla significa que por cada acción que realizamos existe una reacción igual y de sentido opuesto. Lo que damos a los demás, sea positivo o negativo, es lo que nos va a retornar. Somos libres de elegir, pero cada elección personal lleva consigo una responsabilidad personal y unas consecuencias.

El mundo es un escenario en el que todos somos actores. Cada actor tiene un papel único y es responsable de sus propias acciones. La responsabilidad consiste en hacer las cosas de la manera correcta sin que importe si la tarea es grande o pequeña. Cada uno de nosotros tiene un papel especial que representar para hacer que el mundo sea un lugar mejor. La libertad es un estado mental. La clave de la libertad es comprender nuestro ser. Cuanto más comprendemos nuestro ser, más fácil es liberarnos de las cadenas de las cosas inútiles y negativas.

La libertad es no dejarse influir, ni afectar por nada, es estar en paz con nuestro ser. La verdadera libertad es experimentar la auténtica esencia del propio ser

En las entradas anteriores he ido hablando un poco del trabajo que hago con las Runas, en este apartado quiero seguir hablando de las Runas, su procedencia y su interpretación, de este modo, iremos conociendo poco a poco este alfabeto, su poder mágico y todo lo que con él podemos lograr.

 Como bien sabemos las Runas proceden de los fríos del norte, desde la tierra de Escandinavia, Islandia y el noroeste de Europa. Nadie sabe realmente cuando el Runas hicieron su primera aparición, pero se otorga su inicio al dios Odin, quien se cuelga al árbol de la vida  y es allí cuando es bendecido con el conocimiento de las runas.

 En general, las runas están fuertemente relacionadas con la mitología nórdica. Estoy segura que muchos ya estamos familiarizado con nombres como Odin, Thor o Feyia. Esos son los héroes mitológicos, ya que todos ellos  utilizaron  las runas en sus grandes aventuras.

Con el objetivo de entender el alfabeto runico, debemos remitirnos al viejo alfabeto rúnico germánico o “los ancianos Futhark. El nombre “Futhark” viene de sí misma los nombres de los primeros seis runas: Fehu, Uruz, Thurisaz, Ansus, Raido y Kenaz.

 La runa llamada “Wyrd“, la runa en blando es el vacío , símbolo no incluido. Algunas personas lo utilizan, otros no. En mi caso, siempre la uso, pues ella representa el poder cósmico del destino.

 Las 24 runas restantes se dividen en tres grupos de 8 Runas cada uno. Estos son llamados “Aetts” . Los nombres de cada Aett son los siguientes:

El Aett de Frey y Freya: (Fehu, Uruz, Thurisaz, Ansuz, Raido, Kenaz, Gebo, Wunjo)

  La Aett de Hagal:  (Hagalaz, Nautiz, ISA, Jera, Eiwaz, Petrho, Algiz, Sowilo)

La Aett de Tiwaz:  (Tiwaz, Berkano, Ehwaz, Manaaz, Laguz, Ingwaz, Daguz, Odala), también conocido como el aett de TIW o Tyr.

Hay muchas versiones del alfabeto rúnico; cada uno tiene las variaciones en los nombres, las formas, los significados esotéricos y los usos mágicos. El Viejo Futhark, el anglosajón Futhorc, y el Joven (o escandinavos) Futhark son los más frecuentemente utilizados  hoy en día.

A continuación el alfabeto rúnico.

runas

Del mismo modo que los instrumentos científicos y tecnológicos funcionan en base a la luz (electricidad), de forma análoga, podemos experimentar en nuestro laboratorio interior en base a la luz espiritual. Disponemos de la luz del alma y la luz divina que podemos obtener de nuestra conexión con la fuente, con el Alma Suprema.

Podemos experimentar con la luz de muchas maneras diferentes y darle a esas experiencias una forma práctica. Cuando experimentamos con el silencio y con las virtudes del alma, lo primero que tenemos que revisar es la conexión, del mismo modo que un instrumento científico o tecnológico no funcionará si no está conectado a la red eléctrica. Necesitamos revisar si estamos conectados con el poder del alma y con la fuente suprema. Si la conexión está forjada, será fácil tener éxito en nuestros experimentos.

Por ejemplo, podemos experimentar en nosotros mismos con algún poder o virtud, y como consecuencia de experimentar en nuestro ser, al entrar en conexión y relación con los demás, ellos también se verán beneficiados por nuestros experimentos.

Supongamos que experimentamos con el poder de tolerar. En el día a día, al entrar en relación con los demás, las pruebas vendrán. Al experimentar con el poder de la tolerancia, no sólo nosotros mismos nos sentiremos protegidos de las influencias externas sino que el alma que está enfrente de nosotros como instrumento para hacer que nuestra tolerancia fluctúe también estará protegida. Evitaremos la pérdida y el conflicto para ambos. Ahorraremos tiempo y energía, y por tanto experimentaremos éxito.

El fruto del éxito en nuestro laboratorio es el incremento del entusiasmo y la motivación por experimentar. Del mismo modo, podremos experimentar con los diferentes poderes y virtudes del alma: los poderes de discernir, de afrontar, de amoldarse, de la introversión, de empaquetar todos los pensamientos de la mente y estar presente… éstos son algunos experimentos que pueden ofrecernos logros prácticos y elevados.

Todo lo que necesitamos es asegurarnos de que nuestra meditación es efectiva en conectarnos con la luz del alma y la luz de Dios y después, con determinación y coraje, el éxito está garantizado.

Dejar ir el Miedo
Por Neale Donald Walsch

Cuando yo vivía como una Persona de la Calle, bajo el cielo abierto y a la intemperie, llegué a entender profundamente, por mi propia experiencia, la naturaleza del miedo. También aprendí cómo superarlo. Y hoy le temo a muy poco. Esto conduce a una pregunta interesante: ¿Qué fue primero, mi pérdida del miedo o la Buena Vida que estoy disfrutando? ¿La Buena Vida produjo mi pérdida de miedo, o fue mi pérdida de miedo la que produjo la Buena Vida?

Estoy claro ahora que miro hacia atrás, que fue lo último y no lo primero. Fue mi pérdida del miedo lo que produjo la Buena Vida. Desafortunadamente, hice todo lo posible en mi propia vida para deshacerme de mi miedo. En mi caso, ¡literalmente tuve que perderlo todo antes de poder llegar a un lugar donde ya no tenía miedo de lo que podría perder! Me llevé a mí mismo hasta el fondo, renuncié a todo lo que era querido para mí, dejé ir todas mis posesiones físicas, vi evaporarse mis sueños y metas para mi vida, parado ahí como un observador sorprendido presenciando cómo mi cuerpo se encontraba sin un hogar.

Sólo cuando llegué al lugar donde no tenía “nada que perder” fue que perdí la única cosa que estaba tratando de perder: mi miedo. Por ahí en la calle, mis pensamientos se volvieron a todo lo que tenía por ganar – y así, muy naturalmente, lo gané todo. Donde están tus pensamientos, allí estará también tu futuro.

Yo no recomiendo este proceso a otras personas. Estoy seguro de que hay una forma más fácil de entender que, como dijo Franklin D. Roosevelt “no tenemos nada que temer más que al miedo mismo”. Muchas veces antes en mi vida he tratado de enseñarme a mí mismo esta lección, llevarme a mí mismo a la remembranza de esta verdad. Muchas veces antes en mi vida había sufrido pérdidas que estaba convencido me dejarían infeliz para siempre, sólo para descubrir que la alegría y la felicidad no eran tan esquivas como me había imaginado que serían, y que yo podía, de hecho, ser feliz sin aquello que pensaba que nunca podía perder.

Lo que estoy tratando de decir aquí es que mi vida me ha demostrado una y otra vez que puedo sufrir una pérdida enorme y seguir manteniendo mi paz interior y felicidad. Y ahora, después de la experiencia de Conversaciones con Dios, tengo esto realmente muy claro, porque he llegado a comprender que la paz y la alegría y la felicidad que busco no vienen y no pueden venir a mí desde fuera de mí mismo.

Me suena tan trillado cuando digo algo así. Todo el mundo dice “la alegría debe venir del interior.” Pero es verdad. Cada vez que he colocado la fuente de mi felicidad fuera de mí, me ha decepcionado. Cada vez que coloco la fuente de mi felicidad dentro de mí, soy colmado. Permítanme compartir con ustedes una técnica que he utilizado con maravillosa eficacia en mi propia vida para darme cuenta de que la verdadera felicidad y la alegría más grande están dentro de mí. Yo experimento esto el momento en que llevo felicidad a los demás.

Lo único que tengo que hacer para experimentar toda la paz, toda la serenidad, toda la sabiduría, toda la comprensión, toda la alegría y toda la felicidad que se encuentra dentro de mí (y que es parte inherente de mi naturaleza) es decidir dar estas cosas – ser la fuente de estas cosas para los demás. Porque el momento en que yo doy estas cosas, experimento que las tengo.

La manera más rápida de experimentar que tienes algo – la manera más rápida de experimentar que ERES algo – es dar lo que tienes y lo que eres en plena medida a los demás. Es por eso que casi todo maestro espiritual que ha caminado por este planeta ha dicho: “Más bienaventurado es dar que recibir”.

No es porque “dar” sea “algo bueno”, sino porque “dar” es el camino más rápido hacia el cofre del tesoro que yace dentro de cada uno de nosotros. Es la combinación que abre la caja fuerte. Es la llave que hace girar la cerradura. Es como llegamos al espacio donde reside nuestro Verdadero Yo.

Una vez que estamos en ese espacio, provenimos de ese espacio. Y ése es un gran secreto.

Cuando yo era joven, una frase popular que usaba todo el mundo era, “¿De dónde vienes?” Todo el mundo le preguntaba a todos los demás “¿De dónde vienes con eso?” Cuando tú vienes desde el lugar donde reside el Verdadero Yo, naturalmente envías hacia afuera – literalmente emites de ti mismo – la Energía Esencial que se encuentra en el núcleo de tu ser.

Esta energía es llamada, por algunos, Amor. Eso es lo que Realmente Eres. Y no hay manera más rápida ni más profunda de experimentar esto, que permitir que esta energía fluya a través de ti hacia los demás.

Lo interesante de esto es que en esta elección no sólo te encuentras a ti mismo, sino que le devuelves los demás a sí mismos. Porque lo que otros ven en ti empiezan a ver en sí mismos. Tú te yergues como el gran ejemplo y la gran posibilidad para los demás.

Y, por supuesto, a medida que tú llevas felicidad y alegría y paz a los demás, ellos se experimentan a sí mismos como más de Quienes Realmente Son. Ellos recuperan el contacto consigo mismos. Así pues, dos cosas ocurren al mismo tiempo: Ellos se ven a sí mismos en ti, y ellos experimentan su Verdadero Yo dentro de sí mismos.

Cuando llevas felicidad a alguien, ellos se vuelven felices. Cuando llevas alegría a alguien, ellos se vuelven alegres. Cuando llevas sabiduría a alguien, ellos se vuelven sabios. Lo único que estás haciendo es ponerlos en contacto con lo que ya existe dentro de ellos. Ésta es la visión de todo gran maestro. Ésta es la comprensión de todo gran instructor. Éste es el “¡ajá!” al que llega todo estudiante. No estamos haciendo nada aquí con nuestro trabajo espiritual, sino dando a la gente de regreso a sí mismos.

Primero empezamos con nosotros mismos. Luego pasamos a los demás. Finalmente, toda la humanidad es devuelta a Sí Misma.

¿Puede suceder esto? ¿Realmente puede ocurrir? ¿Es posible la transformación de toda una especie? Por supuesto que lo es. Esto se llama crecimiento. Es el medio por el cual una especie evoluciona.

Estamos entrando ahora en una fase rápida de este proceso. El proceso en sí se está acelerando, de forma exponencial. La pregunta no es si esto está sucediendo, la pregunta es, ¿qué parte vas a jugar en este suceso? ¿Va a ser algo que te suceda A ti, o algo que suceda A TRAVÉS DE ti? Ésa es la única pregunta.

Para que pueda suceder a través de nosotros, debemos liberarnos de nuestros miedos.

Uno de los mayores miedos en la vida, como he observado, es el miedo de ser rechazado. Ciertamente, yo he experimentado este miedo en mi vida. Y tendría que creer que la mayoría de nosotros lo hemos hecho. He encontrado un poderoso antídoto contra ese miedo. Simplemente no rechazo a nadie por ningún motivo en absoluto.

Cuando doy a los demás mi total aceptación, sucede algo extraordinario. Dos cosas, realmente. Primero, cuando doy mi aceptación total a los demás, me doy total aceptación a mí mismo. Segundo, cuando doy mi aceptación total a los demás, ellos me dan su total aceptación. Todo lo que va, vuelve. La vida nos envía lo que nosotros le enviamos. Todo es tan simple como eso, y sé que aquí estoy predicando a los conversos, así que por favor, no sientan que estoy siendo condescendiente. La verdad es que estoy hablando conmigo mismo. Me estoy recordando a mí mismo lo que ya sé.

Todas las cosas que temo, amplifico. Todas las cosas que amo, amplifico también. Conversaciones con Dios nos dice que sólo hay dos lugares de donde proceder a medida que avanzamos en nuestras vidas. Procedemos desde el amor o procedemos desde el miedo en todo lo que pensamos y decimos y hacemos.

He aprendido a consultar mi sentido interno en cuanto a de dónde procedo con todos mis pensamientos, palabras y acciones importantes. Y cuando siento que procedo desde el Miedo, intento acercarme a la esencia de mi ser, a la Energía Esencial, al Verdadero Yo.

A veces me parece peligroso hacer esto. A veces se siente como si estuviera arriesgándolo todo. Sólo cuando paso a entender que no tengo nada que perder, me resulta fácil afirmarme en mi verdad, decir lo que es para mí, expresarme con autenticidad en todo momento, y quitar el escudo que he estado sosteniendo delante de mí en mi ilusión de que tengo que protegerme de ti.

Estos días tengo claro que tú no eres de quien tengo que protegerme. Tú eres de quien no quiero volver a separarme nunca más. Es en la realidad de nuestra Unicidad que voy a encontrar mi verdadera libertad del miedo.

Les deseo lo mejor en este día. Les deseo buena suerte en su viaje. Les deseo paz y alegría y amor y felicidad en su sendero. Les prometo proporcionarles compañía en el camino cuando pueda y como pueda. Elijo nunca volver a sentirme separado de la vida, en cualquiera de sus formas manifiestas. Soy libre. Libre del miedo al fin. En la Unicidad, soy libre.

Para ver la Pelicula:

 

 

Copyright © Neale Donald Walsch. Todos los derechos reservados.

Este mensaje fue publicado originalmente en
http://blog.beliefnet.com/conversationswithgod/2008/04/how-to-get-what-you-wish-to-ex.html

los-cuatro-acueros

No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo exiges. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento”. (Miguel Ruiz).

La domesticación y el sueño del planeta.

¿Son las cosas como las vemos, como las sentimos, o básicamente interpretamos lo que nos han enseñado a interpretar?

Para la milenaria cultura tolteca (México) la “realidad” que asumimos socialmente no es más que un sueño colectivo, el sueño del planeta. Desde el momento mismo de nacer, interpretamos la realidad mediante acuerdos, y así, acordamos con el mundo adulto lo que es una mesa y lo que es un vestido, pero también lo que “está bien” y lo que “está mal”, e incluso quiénes somos o cuál es nuestro lugar en el mundo (en la familia, en clase, en el trabajo). A este proceso el filósofo mexicano de origen tolteca Miguel Ruiz lo denomina domesticación.

“La domesticación es tan poderosa que, en un determinado momento de nuestra vida ya no necesitamos que nadie nos domestique. No necesitamos que mamá o papá, la escuela o la iglesia nos domestiquen. Estamos tan bien entrenados que somos nuestro propio domador. Somos un animal autodomesticado”.

El juez y la víctima.

En el transcurso de este aprendizaje incorporamos en nuestra propia personalidad al juez y a la víctima.

El juez representa esa tendencia en nuestra mente que nos recuerda continuamente el libro de la ley que gobierna nuestra vida -lo que está bien y lo que está mal-, nos premia y, más frecuentemente, nos castiga. La víctima es esa parte en cada persona que sufre las exigencias de su propio juez interior. Sufrimos, nos arrepentimos, nos culpabilizamos, nos castigamos por la misma causa una y otra vez, cada vez que el recuerdo nos pasa factura.

Y como consecuencia del propio sistema, el miedo se instaura en nuestra vida.

El miedo y las autoexigencias son los peores enemigos de nuestro pensamiento, y por ende, de nuestra vida. Durante el proceso de domesticación nos formamos una imagen mental de la perfección, lo cual no está mal como camino marcado a seguir. “El problema es que como no somos perfectos nos rechazamos a nosotros mismos. Y el grado de rechazo depende de lo efectivas que han sido las personas adultas para romper nuestra integridad”.

Si el libro de la ley que gobierna nuestra vida (nuestra moral, nuestra lógica, nuestro “sentido común”) no cumple sus objetivos, que en su base fundamental consistiría en hacernos seres humanos felices y en armonía, es porque evidentemente éste no funciona. Y como no funciona hay que cambiarlo. Y ello lo hacemos revisando nuestros acuerdos (nuestra interpretación incuestionable, nuestro sistema de valores), desenmascarando los que no valen y sustituyéndolos por otros.

La filosofía tolteca nos propone cuatro acuerdos básicos:

1. Sé impecable con la palabra.

Las palabras poseen una gran fuerza creadora, crean mundos, realidades y, sobre todo, emociones. Las palabras son mágicas: de la nada y sin materia alguna se puede transformar lo que sea. El que las utilicemos como magia blanca o como magia negra depende de cada cual.

Con las palabras podemos salvar a alguien, hacerle sentirse bien, transmitirle nuestro apoyo, nuestro amor, nuestra admiración, nuestra aceptación, pero también podemos matar su autoestima, sus esperanzas, condenarle al fracaso, aniquilarle. Incluso con nuestra propia persona: las palabras que verbalizamos o las que pensamos nos están creando cada día. Las expresiones de queja nos convierten en víctimas; las crítica, en jueces prepotentes; un lenguaje machista nos mantienen en un mundo androcéntrico, donde el hombre es la medida y el centro de todas las cosas, y las descalificaciones autovictimistas (pobre de mí, todo lo hago mal, qué mala suerte tengo) nos derrotan de antemano.

Si somos conscientes del poder de nuestras palabras, de su enorme valor, las utilizaremos con cuidado, sabiendo que cada una de ellas está creando algo. La propuesta de Miguel Ruiz es, por tanto:

Utiliza las palabras apropiadamente. Empléalas para compartir el amor. Usa la magia blanca empezando por ti. SÉ IMPECABLE CON LA PALABRA”.

2. No te tomes nada personalmente.

Cada cual vive su propia película en la cual es el protagonista. Cada cual afronta su propia odisea viviendo su vida y resolviendo sus conflictos y sus miserias personales. Cada cual quiere sobrevivir el sueño colectivo y ser feliz. Y cada cual lo hace lo mejor que puede dentro de sus circunstancias y sus limitaciones.

Las demás personas sólo somos figurantes en esa película que cada cual hace de su vida, o a lo sumo personajes secundarios. Si alguien me insulta por la calle (o yo lo percibo así) con casi toda seguridad no tiene nada o muy poco que ver conmigo; es simplemente su reacción a algo que está pasando fuera (un mal día con su pareja o en el trabajo, una discusión con su hija), o más probablemente dentro (preocupaciones, ansiedad, frustración, impaciencia, una gastritis o un dolor de cabeza).

La impaciencia o las exigencias de tu pareja, de la vecina en escalera o de la cajera del supermercado, las críticas de tu hijo o en el trabajo, nada de eso es personal. Cada cual está reaccionando a su propia película.

Hay mucha “magia negra” fuera, lo mismo que la hay dentro de ti misma, o de mí. En cualquiera, en algún momento de su vida, en algún momento del día. Todo el mundo somos “depredadores emocionales” alguna que otra vez.

Tomarse las cosas personalmente te convierte en una presa fácil para esos depredadores, los magos negros… Te comes toda su basura emocional y la conviertes en tu propia basura. Pero si no te tomas las cosas personalmente serás inmune a todo veneno aunque te encuentres en medio del infierno”, asegura Miguel Ruiz.

Comprender y asumir este acuerdo nos aporta una enorme libertad. “Cuando te acostumbres a no tomarte nada personalmente, no necesitarás depositar tu confianza en lo que hagan o digan sobre ti las demás personas. Nunca eres responsable de los actos o palabras de las demás personas, sólo de las tuyas propias. Dirás “te amo” sin miedo a que te rechacen o te ridiculicen”. Siempre puedes seguir a tu corazón.

Respecto a la opinión ajena, para bien o para mal, mejor no depender de ella. Ésa es otra película. NO TE TOMES LAS COSAS PERSONALMENTE.

3. No hagas suposiciones.

Tendemos a hacer suposiciones y a sacar conclusiones sobre todo. El problema es que al hacerlo creemos que lo que suponemos es cierto y montamos una realidad sobre ello. Y no siempre es positiva o está guiada por la confianza o el amor, sino más frecuentemente por el miedo y nuestra propia inseguridad.

Deduzco que alguien se ha enfadado conmigo porque no respondió a mi saludo al cruzarnos y mi mente organiza toda una realidad sobre eso. Y se rompen puentes entre la otra persona y yo, difíciles de salvar. Lo mismo con nuestra pareja, con la vecina, con la escuela. Creamos realidades en base a comentarios o elementos sueltos (cuando no en base a chismes malintencionados).

La manera de evitar las suposiciones es preguntar. Asegúrate de que las cosas te queden claras… e incluso entonces, no supongas que lo sabes todo sobre esa situación en particular”, insiste Miguel Ruiz. En última instancia y si te dejas guiar por la buena voluntad, siempre te queda la confianza… y la aceptación.

NO SAQUES CONCLUSIONES PRECIPITADAMENTE.

4. Haz siempre lo mejor que puedas.

El cuarto y último acuerdo permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados: haz siempre lo máximo y lo mejor que puedas. Siendo así, pase lo que pase aceptaremos las consecuencias de buen grado. Hacerlo lo mejor posible no significa que tú y yo tengamos que hacerlo de la misma manera, ni siquiera que mi respuesta en estos momentos sea la misma que en otro que me siento cansada, o no he dormido bien, o me siento llena de amor y confianza y tremendamente generosa. Se podría decir que en cada momento de nuestra vida somos diferentes, en unas circunstancias y con unas limitaciones concretas. A veces podemos responder a lo que interpretamos como una “provocación” con una sonrisa irónica o divertida, con sentido del humor, o con una carcajada retadora, o incluso a gritos. Pero siempre podemos intentar ser impecables con la palabra, no tomárnoslo personalmente y no sacar conclusiones precipitadas… dentro de nuestras limitaciones físicas, anímicas y en general, de cada momento. Si lo intentamos, de la mejor manera que podemos, ya es suficiente.

Verdaderamente, para triunfar en el cumplimiento de estos acuerdos necesitamos utilizar todo el poder que tenemos. De modo que, si te caes, no te juzgues. No le des a tu juez interior la satisfacción de convertirte en una víctima. Simplemente, empieza otra vez desde el principio.”

Con la práctica será cada vez más fácil hasta que, sorpresa, la identificación es prácticamente completa y los cuatro acuerdos forman parte de nuestra manera de ser. Simplemente somos así.

Sin duda nuestra vida será más sencilla y satisfactoria, para nosotros mismos y para las demás personas que nos rodean.

 

Un hábito bastante común de la mente es el de divagar hacia eventos y situaciones del pasado. Algo que incluso puede parecernos normal y que no merece mayor atención.

Sin embargo, una reflexión más minuciosa acerca de esta tendencia tan natural, nos alerta sobre sus implicaciones y efectos.

Una cosa es dirigirnos al pasado de manera consciente, para recordar hechos y para extraer información y aprendizaje. En ese sentido es algo no sólo útil sino necesario en muchas ocasiones. Algo muy diferente es volar con la imaginación, de modo involuntario, a escenas y situaciones del pasado y volver a revivirlas, evocando los sentimientos, sensaciones y emociones que se produjeron. A veces incluso, jugando con la imaginación, tratar de cambiar y modificar esas escenas.

Tanto si fueron escenas agradables como desagradables, en ambos casos, volver con nuestra mente al pasado nos impide vivir con plenitud el presente. Esta inhabilidad de permanecer en el aquí y el ahora no nos deja contribuir al presente de la mejor manera posible ya que no estamos plenamente alertas ni conscientes de lo que está sucediendo.

Cuando hablamos del presente, por un lado implica el momento actual y por otro, la misma palabra lo expresa, es el regalo más valioso, es la oportunidad de aprender y crecer, pero sólo si sabemos vivirlo con plena consciencia.

Una práctica útil para centrarnos en el presente es la de poner un punto final: una y otra vez, a lo largo del día, tenemos que hacer una parada de un minuto y sumergir todos los pensamientos en la experiencia de estar centrados en el interior y presentes. Para ello nos puede ayudar el traer a nuestra mente algún pensamiento elevado y positivo como “soy un ser espiritual, un ser de luz y paz” y experimentar así la conexión con nuestra esencia de silencio y serenidad. Cuanto más practiquemos este sencillo ejercicio, más debilitaremos el patrón de viajar con la mente al pasado y más disponibles estaremos para vivir y crear un presente lleno de significado y propósito.

Hace ya 400 años, John Amos Comenius definió la educación como el arte de hacer germinar la semilla interior en cada alumno y que se desarrolla no por incubación sino cuando se estimula con oportunas experiencias, suficientemente variadas, ricas y sentidas siempre como nuevas, incluso por quién las enseña.

 Según él, la educación debe ser comprensiva, no memorística,  y un proceso para toda la vida, que integre las actividades creativas humanas y sus principios para una amplia reforma social basada en la unión de la teoría, la práctica y la crisis (estímulo para el pensamiento).

 Han existido otros pensadores que se han atrevido a formular cambios en el modelo didáctico establecido. De las aportaciones que hicieron en su día Rousseau, Dewey,  Montessori o Rudolf Steiner  podemos intuir que existe otro modo de educar que tiene en cuenta el cuerpo como un todo, no pretende dar solamente conocimientos memorísticos y tiene en cuenta la dimensión espiritual del individuo.

 En esta linea, Ramón Gallegos Nava es doctor en educación y ha publicado 20 libros sobre “educación holística y espiritualidad”. En sus obras manifiesta la necesidad de desarrollar seres humanos integrales que sean capaces de considerar la espiritualidad como un aspecto igual de importante al desarrollo económico, científico y tecnológico a través de la sustentabilidad.

 Necesitamos entrar a una nueva etapa en el desarrollo de la humanidad. Durante los últimos años la humanidad se preocupó únicamente por su desarrollo científico y tecnológico. En la carrera por ser los primeros en obtener mejores máquinas, construir ciudades y conquistar la naturaleza, el ser humano suprimió en gran parte sus necesidades e inquietudes interiores. Esto trajo una serie de problemas que hoy resultan evidentes. Ahora experimentamos la necesidad de cambiar de enfoque hacia el desarrollo de la propia conciencia, hacia el desarrollo espiritual.

 La espiritualidad no siempre ha sido entendida por todos de manera correcta. Ha sido confundida, a veces, con otros aspectos de la experiencia humana.

Espiritualidad no es religión. Creer o no creer en Dios no tiene relación directa con la espiritualidad, porque la creencia está a un nivel de pensamiento, y lo espiritual trasciende la dimensión cognitiva. La espiritualidad no se basa en creer en creencias religiosas, sino en la experiencia directa de lo trascendente.

 La espiritualidad no es psicología. Algunos educadores proponen que la espiritualidad deberíamos entenderla en términos psicológicos, como pensamientos y sentimientos, pero esto no es la esencia de la espiritualidad; cuerpo, mente y pensamientos cambian, mientras que la espiritualidad permanece como aquello a lo que recurrimos para encontrar significado a la vida. Espiritualidad no es lo paranormal. Tratar de definir la espiritualidad asociándola a fenómenos como la telepatía, la clarividencia, la levitación, no proporciona el objetivo de la vida espiritual.

 Enseñar y aprender debe responder al principio básico de que todo conocimiento debe ser usado para el bien común. El conocimiento holista no es una transmisión de técnicas o métodos que puedan ser usados desconectados de la vida en la tierra, al contrario debe ser usado con un sentido de compasión hacia todos los seres. Solo entonces podemos decir que hay un genuino despertar de la conciencia.

 Espiritualidad es darnos cuenta que no estamos separados de los demás, que lo que nos sucede a nosotros les sucede a los demás y que lo que les sucede a los demás nos sucede a nosotros.

  La espiritualidad permite vivir responsablemente, hace a los seres humanos pacientes, abiertos, accesibles, comprensivos, creativos.

 La conciencia espiritual es la que nos permite conducir bien la propia vida, con responsabilidad de los pensamientos, sentimientos, acciones y valores, teniendo en balance los propósitos materiales y el desarrollo emocional, intelectual y espiritual. Mientras que animales y ordenadores muestran evidencias de inteligencia emocional e intelectual, la inteligencia espiritual es de exclusividad humana.

 El objetivo de la educación holista es desarrollar en los estudiantes la conciencia espiritual. Hemos alcanzado un nivel de desarrollo técnico y científico que, para poder continuar requiere entrar en el nivel más alto de la inteligencia humana, y este nivel es el espiritual.

 La conciencia espiritual es lo que nos permite superar el sufrimiento, salir fortalecido de las etapas dolorosas de la vida, sanar nuestras heridas psicológicas, emocionales y existenciales y vivir la vida con un sentido de servicio desinteresado por lo demás. Por lo que en educación holista debemos, entonces, poner énfasis en el desarrollo de habilidades que nos permitan equilibrar todas las dimensiones humanas.

 Aquí un video de Ramón Gallegos.

 

 

 Las propuestas de Claudio Naranjo sobre este tema no distan mucho de las de Ramón Gallegos Nava. Están recogidas en su libro “Cómo cambiar la educación para cambiar el mundo”.

 Está convencido que la educación será nuestra mejor esperanza, pero de ninguna manera la educación que tenemos. El sistema educativo, por lo menos en Occidente, es un fraude, un sistema deshumanizado, automatizado y globalizado que se encuentra a merced de una fuerza invisible y poderosa que controla el dinero. «No es la guerra, ni la política ni el mercado: sólo una educación más humana puede transformar la sociedad».

 El psiquiatra chileno opina que tenemos el mundo que tenemos porque tenemos la educación que tenemos. Necesitamos una educación que nos inste a dejar atrás modos de pensar y vivir peligrosamente obsoletos. Él cree que hay que cambiar al maestro para mejorar la educación. Se supone que un profesor es una persona que ha alcanzado un desarrollo suficiente como para poder educar y no solamente ser una máquina de transmitir información. Los educadores no se sienten en esa abundancia interior, se sienten bastante raquíticos como personas, y si hablamos en términos psiquiátricos, bastante enfermos.

 Los formadores precisan aprender lo que las universidades no le ofrecen: emprender un camino hondo de autoconocimiento, de sanación para convertirse en personas plenas, ancladas en su esencia; individuos con vínculos sanos. Su teoría es que, si un maestro quiere enseñar a su alumno a ser libre, pacífico u honrado, él debe primero trabajar sobre sí mismo para alcanzar estas virtudes y luego transmitirlas.

 La escuela, según Naranjo, se usa para domesticar, y sólo produce personas egoístas, niños que no son capaces de ser felices. No está de acuerdo con el sistema de exámenes y deberes, y señala que el aprendizaje debe partir de la curiosidad natural de los niños, de su deseo de aprender. El método de repetir una y otra vez sólo sirve, según Naranjo, para reducir el deseo natural de aprender y matar la curiosidad. Los colegios deben transmitir conocimientos y estimular el desarrollo de habilidades, pero sin descuidar la individualidad de cada alumno, sus aptitudes y deseos. Si vivimos desconectados de nosotros mismos, siempre buscaremos llenar un vacío interior en el exterior.

 Aquí un video de Claudio Naranjo.

 Pincha para ver PARTE 2

 Cambiar la Educación para Cambiar el Mundo. Claudio Naranjo cap.4  Pincha aqui

Cambiar la Educación para Cambiar el Mundo. Claudio Naranjo cap. 5 Pincha aqui

 

 

 

visualizacion creativaLa visualización creativa es la técnica de utilizar la propia imaginación para crear lo que se desea en la vida.

 No hay nada en absoluto nuevo, extraño o desusado en la visualización creativa. La venimos usando todos los días, todos los minutos. Es nuestra natural capacidad de imaginación, la energía creativa básica del universo que utilizamos constantemente, aunque no seamos conscientes de ello.

En el pasado, muchos de nosotros hemos utilizado el poder de la visualización creativa de un modo relativamente inconsciente. Debido a unos conceptos negativos de la vida profundamente arraigados, hemos supuesto e imaginado, de modo automático e inconsciente, las carencias, las limitaciones, las dificultades y los problemas como algo consustancial a nuestra vida. Y, en mayor o menor grado, esto es lo que hemos creado.

 En lu libro “Visualizacion Creativa” la autora Shakti Gawain  aborda el aprendizaje de la utilización de nuestra natural imaginación creativa de un modo cada vez más consciente, como una técnica para crear lo que verdaderamente deseamos: amor, plenitud, gozo, relaciones satisfactorias, un trabajo gratificante, poder expresarnos libremente tal como somos, salud, belleza, prosperidad, paz y armonía interiores…, en definitiva, todo lo que nuestro corazón puede desear. El uso de la visualización creativa es la clave para acceder a todo lo positivo y a los dones que fluyen naturalmente de la vida.

 La Visualización Creativa  consiste en utilizar nuestra imaginación para crear una representación clara de algo que deseamos que se manifieste. Luego, seguimos centrándonos en la idea, imagen o sensación de manera regular, comunicándole energía positiva hasta que se convierte en una realidad objetiva… En otras palabras: hasta que conseguimos realmente lo que hemos estado visualizando.

 Nuestro objetivo puede ser de cualquier tipo: físico, emocional, mental o espiritual. Podemos imaginarnos a nosotros mismos en un nuevo hogar, con un nuevo empleo o manteniendo una hermosa relación, experimentando una sensación de calma y serenidad o viendo cómo mejora nuestra memoria y nuestra capacidad de aprender. También podemos imaginarnos controlando sin esfuerzo una situación difícil, o simplemente, vernos radiantes, llenos de luz y de amor. Podemos actuar a cualquier nivel y en todos ellos conseguiremos resultados. Luego, con la experiencia, descubriremos las técnicas e imágenes que, en cada caso concreto, puedan reportarnos mejores resultados.

 Supongamos que está usted descontento con su actual situación laboral. Si tiene la sensación de que en líneas generales le gusta su trabajo pero hay aspectos que deben mejorar, podría empezar por imaginar esas mejoras que desea.

 Supongamos que está usted descontento con su actual situación laboral. Si tiene la sensación de que en líneas generales le gusta su trabajo pero hay aspectos que deben mejorar, podría empezar por imaginar esas mejoras que desea.

 La técnica es básicamente  la relajación, la respiración y la visualizacion: Primero, relájese hasta alcanzar un estado mental profundo, sereno y propicio para la meditación, y luego imagínese desempeñando su ocupación laboral ideal. Véase a sí mismo en un entorno físico óptimo, realizando un trabajo que le gusta y le llena, relacionándose con la gente que le rodea de una manera armoniosa, recibiendo el aprecio de los demás y la remuneración que considera adecuada en pago de su trabajo. A todo esto, añada cualquier detalle que le parezca importante, como el horario de trabajo, el nivel de autonomía y/o de responsabilidad que desee tener, etc. Trate de experimentar la sensación de que todo eso es posible; siéntase como si se tratara de algo que estuviera viviendo en el momento presente. En resumidas cuentas, imagínese las cosas tal y como le gustaría que fueran, ¡y como si ya estuvieran siendo así!

Repita este breve y sencillo ejercicio a menudo, unas dos o tres veces al día, o siempre que piense en el tema. Si tiene claro lo que desea y su voluntad de cambiar es firme, es muy probable que empiece a notar muy pronto que se producen ciertos cambios positivos en su trabajo. 

Conviene sin embargo señalar que esta técnica no puede ser utilizada para «controlar» el comportamiento de los demás o conseguir que hagan algo en contra de su voluntad. Lo que esta técnica permite es derribar nuestras barreras internas —que se hallan en oposición a la armonía natural y a nuestra realización como personas— posibilitando que nos manifestemos en nuestros aspectos más positivos.

Para practicar la visualización creativa no es preciso poseer ninguna creencia metafísica o espiritual, aunque es necesaria la disposición a aceptar la realidad de algunos conceptos. Eso no implica forzosamente que haya que «tener fe» en ningún poder externo a nosotros. Lo verdaderamente necesario es albergar el deseo de enriquecer nuestros conocimientos y nuestra experiencia, y tener una mente lo suficientemente abierta para probar algo nuevo con una actitud positiva.

Estudie los principios y ensaye las técnicas con la mente y el corazón abiertos, y juzgue entonces por sí mismo si le son o no útiles.

 Si llega a la conclusión de que son válidos, siga utilizándolos y muy pronto los cambios que se producirán en usted y en su vida sobrepasarán probablemente todo lo que pudo haber soñado.

La visualización creativa es mágica en el más verdadero y noble sentido de la palabra. Implica comprender e identificarnos con los principios naturales que rigen la acción de nuestro universo, y aprender a usar estos principios de la manera más consciente y creativa posible.

Si no hubiésemos visto nunca una flor abriéndose o una espectacular puesta de sol y alguien nos lo describiese, creeríamos que es algo milagroso (que es lo que es en realidad). Luego, en cuanto hubiésemos visto varias veces estos fenómenos, empezaríamos a comprender cómo se producen y nos parecerían algo natural y no especialmente misterioso.

 Lo mismo se puede decir del proceso de la visualización creativa. Lo que a primera vista puede parecer asombroso o imposible para el limitado carácter de la educación que nuestras mentes han recibido, se hace perfectamente comprensible en cuanto aprendemos y ponemos en práctica los conceptos subyacentes que están implicados.

Tomado de Shakti Gawain_ Creative Visualization.

Para leer el libro (Versión en Español)

Creative Visualization

 

 

Cuando disfrutamos de unos días de descanso o estamos de vacaciones, junto a relajarnos y divertirnos, se nos presenta una oportunidad especial para dedicar un tiempo para el ser, un tiempo para resituarnos y prepararnos adecuadamente para una nueva etapa en nuestro camino.

El camino es una buena metáfora para representar nuestra vida. Es importante tener claro en qué dirección avanzamos, si elegimos ascender, seguir en el mismo plano o descender. Un camino espiritual es el que nos lleva hacia arriba, hacia las alturas de un estado de conciencia más elevado.

Para ascender, al igual que un globo aerostático, necesitamos soltar lastre. No es posible ascender si llevamos en nuestra mochila las cargas de los malos recuerdos del pasado, asuntos dolorosos no resueltos, rencor, etc.

Si queremos subir hacia arriba de forma consistente, es preciso entender que, como seres espirituales o almas, nuestra naturaleza pura y original es de felicidad, amor y paz. Toda carga de negatividad que hemos acumulado en el interior, debido a errores que hemos cometido o debido a acciones de otros de las que hemos tomado pesar, todo ello se ha de renunciar si anhelo elevarme. Tenemos que aprender a soltar, perdonar y olvidar. Esto no es tan difícil si entiendo que el logro que me espera es muy elevado y gratificante, es una vida de plenitud y satisfacción en el ser, una vida en la que puedo brillar y servir a los demás.

En esos días de descanso, podemos dedicar tiempo especial para meditar y experimentar el silencio interior. Podemos hacer que el alma tome un baño de Sol del Conocimiento, o se sumerja en las refrescantes profundidades del Océano del Amor y de la Paz, o que se bañe bajo las cascadas de la Fuente de Luz y Poder espiritual y salga renovada, brillante y recargada.

Darnos un tiempo para el ser es de lo más esencial para limpiar nuestro interior y calmar nuestra mente y corazón, permitirnos liberar nuestro potencial interior de buenos deseos y sentimientos puros, así como experimentar en profundidad la conciencia del alma. De esta manera, si creamos un horario que incluya estudio espiritual y meditación, nuestros días de descanso o vacaciones se pueden convertir en una gran fuente de ingreso para el ser.

En este vídeo  Wayne Dyer vuelve a maravillarnos;  su sencillo lenguaje y su humor, junto con un mensaje muy práctico, hacen de él uno de los oradores de más renombre internacional.  En esta ocasión nos habla de la inspiración.

 Cada uno de nosotros es capaz de encontrar y encaminar su vida hacia la inspiración nos dice. Durante el curso de inspiración que él nos presenta, nos lleva de la mano para aprender a vivir en espíritu y mente dándonos unos sencillos consejos para rodearnos de inspiración.

 1- Independízate de las opiniones bienintencionadas de los demás.

2- Disponte a aceptar la desaprobación de los demás.

3- Distánciate de los resultados.

4- Acepta que no necesitamos nada (absolutamente nada) para estar inspirados.

5- No mueras con la intriga.

6- Recuerda que nuestros deseos no atienden a una fecha.

 

El Dr Dyer en su libro vincula la inspiración con la sencillez. Para él los pasos que damos para simplificar nuestra vida nos ayudan a  tener una vida más inspirada. Organizar nuestra vida, limpiar la agenda de actividades y obligaciones innecesarias, disfrutar del tiempo libre, no criticar, meditar asiduamente, son sus consejos para recuperar la inspiración.

parte 2  http://www.youtube.com/watch?v=sYtLoPlxse4

parte 3 http://www.youtube.com/watch?v=Vo1u0FZCCK0

parte 4 http://www.youtube.com/watch?v=6hZ-vWAUfv8

parte 5 http://www.youtube.com/watch?v=UfRzQjWOAyw

parte 6 http://www.youtube.com/watch?v=sBpJbSUVOXw

parte 8 http://www.youtube.com/watch?v=uCsDdpW6qxo

Parte 9 http://www.youtube.com/watch?v=rlnaWVpBKtw

parte 10 http://www.youtube.com/watch?v=VGN4ZPM5gx0

Parte 11 http://www.youtube.com/watch?v=VGN4ZPM5gx0

Parte 12 http://www.youtube.com/watch?v=lSPPjF3BFDA

Parte 13 http://www.youtube.com/watch?v=NL4sTJzXuCs

Parte 14 http://www.youtube.com/watch?v=XsNem79k_-E

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